DISFEMIA.
La disfemia o tartamudez es una trastorno de la comunicacón, no del lenguaje, que se caracteriza por interrupciones involuntarias del habla que se acompaña con tensión muscular en cara y cuello.
Las disfluencias en el habla cuando el niño tiene entre dos y seis años son normales y propias del proceso evolutivo, pero, cualquier consecuencia de sus repeticiones y bloqueos en la actitud de los demás puede hacer que el problema se refuerce...es decir, cualquier burla de un compañero, cualquier regañina de un adulto por su forma de hablar, hará que el niño se preocupe, y anticipe pensamientos negativos sobre su forma de hablar.
Los pensamientos negativos le pueden llevar al miedo, a acelerar el ritmo cardiaco cuando va a hablar, a secar la boca y tensar la laringe. Es en este momento cuando se producirá nuevamente un bloqueo asociado a la actividad de habla... Y el problema se ha convertido en psicológico. Es en este momento cuando al problema se le denomina “tartamudez”.
Pautas para padres:
- Hablarle más despacio.
- Hablar con frases sencillas y cortas.
- No interrumpirle jamás.
- Hacer juegos con el lenguaje (veo-veo, adivinanzas, refranes, poemas...)
- Hacer guardar los turnos de conversaciones a todos en casa: todos son escucgados cada uno en su momento,
- Leerle cuentos, contarles historias, describir una foto: poco a poco él será capaz de hacer lo mismo. Invitadle a que se exprese.
- Intrcambiad expresión de sentimientoss: qué nos fustra, qué nos da miedo, a quién amamos, qué sentimos: invitadle a que él se abra.
- Mirad a vustro hijo, sonreidle, acariciad, mostradle que estáis orgullosos de él por encima de su forma de expresarse.
- Prestad atención a vuesto tono de voz y vuestras palabras cuando estéis enfadados. Evitar presiones.
- Dedicadle un tiempo esencial para la comunicación.
- Evitad cosas que le den miedo o le restan confianza, también los sentimientos de culpabilidad, recgazom angustia, vergüenza...
- Evita el corregirle cuando esté hablando.
- Intentad que tanto vosotros como sus abuelos, tíos y ddemás niños mayores y adultos que convivan con él critiquen, se burlen o castiguen al niño que habla con disfluencias.
- No intentes ayudarlo completando la palabra que no termina o la frase que no concluye con sus repeticiones.
- Darle todo el tiempo que necesite para hablar
- Ofrecerle vuestra escucha sosegada
- No pongáis cara de susto ni mostréis ningún síntoma de alarma, aunque el tema os tenga algo preocupados
- Estimular y fomentar el clima de comunicación
- Si tu hijo saca el tema, habla con él acerca del problema de una forma sincera pero también esperanzadora: es posible que lo supere si no anticipa que tendrá problemas cuando hable. Hablar en público puede generarle más miedo.
